Limpieza regular, cotonitos de algodón y enjuague con jeringa con algunos de los procedimientos más comunes, pero ¿son correctos?

La cera de de los oídos es una de las sustancia más repudiadas por las personas, pero su utlidad en el cuerpo es sumamente efectiva. Por esta razón, no es adecuada retirarla de manera frecuente ni en su totalidad cuando vayas a lavarte las orejas. ¿Por qué? aquí te lo explicamos.

Primero que todo, debes saber que el tímpano y los osículos son zonas muy fáciles de dañar. Por esta razón, el cerumen funciona como protector de estas pequeñas, pero relevantes partes de tu oreja.

Teniendo en cuenta este importante detalle, debes considerar los errores más comunas en una limpieza de oídos:

LAVAR CON FRECUENCIA:

Según el profesor clínico adjunto de otorrinolaringología Boris Chernobilsky, "las orejas se autolimpian. Es la única parte del cuerpo en la que la piel crece en una sola dirección, sacando la cera y los desechos de la piel del canal al oído externo".

Este cerumen es una sustancia que evita que bacterias externas, agua o tierra entre a tu oído y afecte a tu sistema nervioso, por lo que el cuerpo tiene una autoregulación de este producto.

Sin embargo, si eres de los que produce la cera en exceso, solo es recomendable que limpies cada cierto periodo de tiempo y de manera superficial, no cavando dentro de tu oreja. Con paciencia todo funciona.

INSERCIÓN DE COTONITOS DE ALGODÓN Y OBJETOS PUNTIAGUDOS:

 

Este punto es basatante sencillo: los cotonitos no están hechos para ser utilizados en la limpieza de oídos. De hecho, son un instrumento peligroso debido a su puntiaguada forma al interior del algodón, y este mismo, igual es dañido por las pelusas que deja dentro de tu oreja; afectando así tu canal auditivo y generando infecciones.

Tampoco es recomendable meterse formas pequeñas y pintiagudas para tratar de limpiar. Esto podría genera que dañes las parejas del interior, o romper alguna pieza fundamental como tímpicano o incluso, la piel que se encuentran en la zona.

APLICAR CALOR CON UNA VELA:

Es una tradición poco frecuente, pero aún así igualmente utilizada por algunos. Sin embargo, también es dañina.

El introducir una vela hueca y aplicarle calor, puede provocar que la llama perfore tu tímpano e incluso, quemar tanto el bello de la zona, como tu cabello.

ENJUAGAR CON UNA JERINGA:

Es basante común hacer este procedimiento con los bebes, pero a la vez peligroso. Según Chernobilsky, "aunque este método es generalmente seguro si se hace correctamente, se hace a ciegas, y se puede obtener una infección si no se seca correctamente cuando se hace".