“Creemos que lo mejor para Lulu es que abandone el programa”, dijeron desde la CIA (Central Intelligence Agency), comunicando el “despido” de una cachorra de color negro de la agencia de inteligencia estadounidense. Lulu pasó semanas de entrenamiento para detectar explosivos. Y no es que lo hiciera mal o se portara de forma desobediente. Por algún motivo, simplemente, parecía no interesarse en el programa de enseñanza. “Después de unas cuantas semanas de entrenamiento, Lulu comenzó a mostrar síntomas de que no estaba interesada en detectar explosivos”, dijeron desde la cuenta de Twitter de la CIA, donde compartieron la historia de la cachorra. “A veces conseguíamos motivarla con comida y también a través de juegos, pero era obvio que ni siquiera entonces disfrutaba. Nuestra principal preocupación es el bienestar físico y mental de nuestros perros, así que hemos tomado una decisión extremadamente difícil”, señalaron en la red social. Según explicaron, es normal que los perros que entran al entrenamiento de la agencia -para luego seguir una carrera policial que dura entre 7 u 8 años-, a veces tengan días buenos y malos. Por esto, el programa se apoya en psicólogos de animales para evaluar qué les sucede a los canes y ayudarlos. Pero en el caso de Lulu, “esto no es un problema temporal. No es el trabajo para el que está destinada”, dijeron sobre su falta de vocación. “Para nuestros entrenadores es fundamental que los perros disfruten con su trabajo”, escribieron. “«Extrañaremos a Lulu, pero hemos tomado la decisión correcta para ella. Le deseamos lo mejor en su nueva vida”, agregaron en la red social, respecto al rumbo que tomó la perrita: fue adoptada por su cuidador y hoy juega con los hijos de este y otro perro en el jardín de una casa.