Según el Reglamento Sanitario de los Alimentos, “leche es el producto de la ordeña completa e ininterrumpida de vacas sanas”, mientras que las leches de otros animales se denominarán según la especie de que proceden, es decir, leche de cabra, por ejemplo.

¿Qué son entonces las “leches vegetales”? Para el director general de la Federación Internacional de Lechería (IDF), el holandés Nico van Belzen (de reciente visita en el país), lo primero que se debe hacer es dejar de llamarlas leches vegetales, porque confunden al consumidor. “Son bebestibles o jugos que no tienen el mismo efecto en salud y los beneficios de la leche”, dice.
Según Lorena Rodríguez, jefa del Departamento de Nutrición del Ministerio de Salud, por reglamento, las bebidas derivadas de porotos de soya, tofu, almendras, arroz, coco y otros no se pueden llamar leche. “Las personas deben revisar muy bien los productos y no dejarse llevar por la imagen de la caja, la lectura o el nombre del producto. Hay refrescos que tienen dibujo de fruta en la caja, tienen sabor a esa fruta, pero si se leen los ingredientes, no tienen fruta”, advierte.

En Europa, la pelea por el nombre usado por estas bebidas llegó a tribunales y, en junio, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea determinó que los productos puramente vegetales no pueden ser vendidos con denominaciones de “leche”, “yogur”, “nata”, “mantequilla” o “queso” que están indicadas solo para productos de origen animal. “Hay que educar al consumidor. Las personas saben que la leche es buena para los huesos. Si a un jugo o a un extracto le llamas leche, confundirás al consumidor pensando que también tienen sus propiedades”, insiste Van Belzen.

Ignacia Uribe, directora de la Fundación Vegetarianos Hoy, discrepa. “Las leches vegetales, de almendras o soya, reemplazan de manera más saludable a la de vaca”, dice. Respecto del concepto “leche”, pide remitirse a la Real Academia Española (RAE), que dice que es el “jugo blanco obtenido de algunas plantas, frutos o semillas. Leche de coco, de almendras”. En el caso de la hamburguesa, añade, la definición no la da que esté hecha de carne de vaca o cerdo, por eso hoy existen hamburguesas de soya, garbanzos o quínoa”.

A juicio de Rodrigo Lavín, presidente de la Federación Nacional de Productores de Leche (Fedeleche), son los mamíferos y no las plantas los que producen leche y, por lo mismo, es relevante denominar a los alimentos por su naturaleza real y no inducir a engaño, como puede hacerlo la imagen del jarro o vaso con un líquido blanco que tienen muchas bebidas vegetales.

En agosto, la Asociación de Productores de Leche de la Región de Los Ríos denunció ante la Seremi de Salud a dos supermercados por vender bajo el rótulo de leche y en la misma góndola de la leche animal, bebidas vegetales. José Luis Delgado, director ejecutivo de la entidad, señala que rápidamente los supermercados cambiaron letreros y separaron los productos. “El sector ignoró esta situación por años. Para nosotros es una preocupación que estas bebidas se traten de asimilar a la leche tanto en el nombre como en la apropiación del capital positivo de la leche y tratar de diferenciarse en lo que pueda representar un problema para algunas personas, como la alergia a la caseína o intolerancia a la lactosa. Nuestra crítica no es contra las cualidades de estos productos vegetales, sino que se vistan del capital histórico de la leche”, explica.

Educación y nutrición

Según Lavín, se debe avanzar en educación sobre los beneficios de la leche, algo que Fedeleche ha trabajado por 15 años a través de la campaña: “Yo Tomo-Yo Como Leche”.
Para este año, según el Ministerio de Agricultura, el consumo de lácteos en Chile estará cerca de los 160 litros per cápita, el más alto de los últimos 20 años, pero muy lejos de Uruguay (250 litros) o Argentina (210). La principal razón del alza, reconoce el ministro del ramo, Carlos Furche, es el mayor poder adquisitivo.

Francisco Moraga, experto en nutrición de la Sociedad Chilena de Pediatría (Sochipe), indica que si una persona tiene una alimentación completa, “es probable que estas mal llamadas leches no sean problema, pero los veganos pueden tener déficit de calcio, zinc, ácidos grasos esenciales y proteínas”. Dice que hay niños con dietas de este tipo que han sufrido daño neurológico por déficit de vitaminas del complejo B. “Para algunos, consumir leche de animal es poco apropiado, pero hay periodos vulnerables -los niños, las embarazadas, mujeres lactando y adultos mayores- que requieren leche”, dice Moraga.

Uribe replica que “el humano es el único animal que toma leche de otro animal” y que el tomar leche de vaca es cultural, “pero muchos estudios dicen que no es saludable”. Argumenta que la preocupación de los lecheros pasa porque están perdiendo mercado ante las leches vegetales.