Los profesionales del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Ñuble se reunieron con representantes de los envasadores y distribuidores de semillas en la región, en el auditórium de INIA Quilamapu de Chillán, con el fin de aclarar las dudas sobre los requisitos que debe cumplir la comercialización de semillas corrientes y certificadas.

 

“La idea es que la semilla que llega al comercio cumpla los requisitos legales desde el momento en que comienza su envasado en las  plantas seleccionadoras para garantizar que el insumo que compran los agricultores/as no tenga problemas de germinación ni pureza física, además que la etiqueta y envase del producto contenga toda la información definida por la normativa legal vigente, sin inducir a errores al momento de la adquisición”, señaló Cristian Gajardo Muñoz, encargado regional de Semillas del SAG Ñuble.

 

Durante el encuentro se revisaron y explicaron cada uno de los requisitos que deben cumplir la comercialización de semilla corriente y certificada. En el caso de la semilla  corriente ésta debe alcanzar a lo menos un 95% de pureza varietal, estar  inscrita en la Lista de Variedades Oficialmente Descritas; el envase debe ser nuevo y contener una etiqueta de color amarillo indicando la leyenda “Semilla Corriente”, especie, variedad, Nº de lote, % de germinación y pureza física, fecha de envasado, nombre y dirección del envasador; además, en el envase debe indicar: “Semilla Corriente”, especie, variedad y si la semilla esta desinfectada o sin desinfectar.

 

Mientras que para comercializar semilla certificada se debe cumplir con el proceso de certificación varietal definido por el SAG, cuyos principales requisitos son: Todos los productores de semillas certificada deben estar inscritos en los registros del Servicio al igual que  las variedades en el Registro de Variedades Aptas para Certificación, además deben cumplir a nivel de campo con los estándares de certificación junto con porcentajes mínimos de germinación y pureza física, definidos en cada una de las normas específicas para cada una de las variedades de cereales,.  Los envases deben ser nuevos e indicar la especie, variedad, número de control y de Lote, categoría de certificación, y contar con una etiqueta SAG, la que constituye el sello de certificación del producto.

 

Finalmente, el encargado regional de Semillas de Ñuble precisó que el cumplimiento de los requisitos definidos para la comercialización de la semilla corriente es de responsabilidad de los productores y envasadores de este tipo de semilla, y que el SAG fiscaliza su comercio. “Durante las fiscalizaciones que sean realizado a las plantas seleccionadoras, envasadoras y comerciantes de semillas se han detectado algunos incumplimientos como lotes bajo el mínimo legal de germinación, envases con información incompleta, entre otras infracciones”, dijo el profesional.