Desde la compañía iniciaron una campaña para combatir cualquier tipo de odio e intolerancia en la aplicación.

Existe una manera de comer el arroz que reduce en un 60% el consumo de calorías. Así lo aseguraron científicos de Sri Lanka. 

Según consignó BBC, los investigadores aseguraron que las calorías pueden ser menos cocinándolo de la siguiente manera: cocerlo a fuego lento durante 40 minutos con una cucharadita de aceite de coco y luego dejarlo enfriar y mantenerlo refrigerado durante 12 horas antes de comerlo. 

Así, el almidón del arroz es menos digerible y el cuerpo consume menos energía de lo que haría en caso contrario, produciéndose, entonces, lo que denominaron como "almidón resistente".  

¿A QUÉ SE DEBE?

Jessica Moya, nutricionista y académica de la Universidad San Sebastián, explicó la razón de esta disminución: "La temperatura aplicada al almidón cuando se cuece en agua produce que se vaya disociando, se separan las moléculas, y se solubilice. Ese proceso se llama gelatinización. Entonces,  ¿qué pasa si nosotros consumimos un arroz recién preparado? Ese almidón que está gelatinizado se absorbe muy fácilmente en el intestino".

"Sin embargo, —continúa la especialista— cuando uno cuece el almidón, apaga la olla y el alimento se empieza a enfriar, viene un proceso que se llama retrogradación. Cuando la temperatura baja, la molécula intenta reordenarse a como estaba en estado crudo, pero nunca vuelve a ser lo mismo y se forman estructuras cristalinas que van a dificultar la absorción del almidón en nuestro cuerpo. Por eso se consume menos calorías, porque se está absorbiendo menos almidón". 

Además, señala que "pasa exactamente lo mismo" con todos los carbohidratos, ya sea fríos o recalentados. Y da un ejemplo con el puré: "¿Cómo es el puré cuando recién lo preparas? Cremoso, tiene un color amarillo claro, pero cuando se enfria se pone amarillo opaco, se pone arenoso. Y si lo vuelves a calentar, aunque le agregues más agua, más leche o más sal, nunca vuelve a ser como cuando estaba recién preparado". 

También, dice, como hay una disminusión de las calorías, en algunos casos es muy beneficioso. Por ejemplo, en pacientes a los que se les hace un plan de alimentación o a otros con diabetes.